42 gener 2002 el drac - Butlletí informatiu del Club Egara
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CARTA "DE" LOS REYES
Febrero de 2002

Querido Director:
Quiero aprovechar la atalaya que me brinda su magnífica revista para dirigirme a la gran familia del Club Egara. Permítaseme que, por una vez la carta circule en dirección contraria a la habitual.

Hace muchos años que, todos los días 6 de Enero, visito con gran placer su Club. Sin embargo, este año, quizás por ser capicúa, o porque había algún niño que iba por primera vez, o porque hacía un tiempo espléndido, o por la razón que fuera, mi visita fue más especial que de costumbre. Es evidente que la Fiesta no sería posible sin la colaboración espontánea de muchas personas.

Así pues, nuestro agradecimiento más profundo al Jefe de Protocolo Real, Rafa Mundet, a las dos señoras, simpatiquísimas y con gran capacidad de aguante, que nos ayudaron a arreglarnos la barba, el pelo y que ocultaron con esmero las huellas faciales de nuestra antigua edad. Gracias a nuestros pajes, a todos, los míos se llamaban Jemir y Rust (Ramón y Fede en vuestra lengua). No puedo dejarme a Emilio Ejarque, que se encarga como nadie de los reales ropajes y a Toni Busqué y a la Casa Argemí, donde dispusieron la tienda real, antesala de nuestra llegada y a los conductores de los vehículos.
Y, finalmente, quiero hacer una mención especial. Yo, aquel día, si hubiera tenido que ponerle nombre a un ángel de la guarda, lo hubiera llamado Rosa Geli. En plan silencioso, sin alardes, debió enhebrar la aguja más de .... yo que sé. Aquí reducía, allí aumentaba, estiraba, encogía, vistió pajes, adecuó las vestimentas a sus tamaños, luego nos ayudó a mis colegas y a mí y, finalmente se quedó mirando como la comitiva se ponía en marcha sin faltar detalle. Aunque parezca mentira no había acabado. Cuando subíamos al escenario montado al efecto, aún pude oír su voz que decía: "Estoy ahí abajo, si Sus Majestades o pajes tienen algún problema, solo mírenme". Eso me dio la confianza final de que todo iba a salir bien. Y así fue.
Finalmente nuestro agradecimiento al Sr. Presidente del Club y a su Junta, que tan bien nos recibieron, como siempre acostumbran.
La conclusión se relaciona aquí con mi pequeño discurso, en el que pedía colaboración a los socios, ya que sin vosotros no andará la máquina.
Gracias a todos

GASPAR
Rubia Majestad


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